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sábado, 19 de noviembre de 2011

El trabajo doméstico y sus escasas remuneraciones



Trabajadoras Domésticas de República Dominicana en el más remoto abandono en cuanto al cumplimiento de sus derechos.

El trabajo de los hogares de la República Dominicana y el mundo está principalmente en manos femeninas. La Organización Internacional de Trabajo (OIT) estima que el 90% de las personas que realizan trabajos domésticos son mujeres.

Aunque trabajar en hogares de terceros es una alternativa para mujeres pobres, también las expone a abusos y con frecuencia se encuentran desprotegidas, ya que no reciben los mismos beneficios laborales que otros trabajadores. 

Además, las empleadas del hogar son perjudicadas por la informalidad de los contratos, sobre todo en el caso de las menores de edad terminen como trabajadoras domésticas en casas de parientes y relacionados o incluso de desconocidos. 

En la República Dominicana es común que niñas y adolescentes pierdan la oportunidad de estudiar por trabajar como domésticas. 

Yanda es una de esas mujeres, a quien el trabajo doméstico dañó la oportunidad de tener un mejor porvenir.  A los 15 años su madre la entregó a una hermana -y tía de Yanda- que vivía en la Capital. Aunque  la adolescente pensó que sería acogida como una hija dentro de aquel seno familiar, la  realidad mostró un rostro diferente. 

Poco a poco la joven se convirtió  en la trabajadora doméstica  sin salario de toda la familia. No podía ir a una escuela y tenía  que levantarse a las cinco de la mañana, a lavar, limpiar, cocinar, fregar, planchar, bañar a Bobby, el perro guardián de la casa, entre otras labores. 

En el caso de Yanda, no solo se violó la Ley laboral, sino que también se incurrió en unas violaciones a la Ley 136-03, sobre niños, niñas y adolescentes, que en su artículo 39 prohíbe el trabajo infantil.

Las trabajadoras adultas también sufren el acoso y los abusos de los patrones, por la situación vulnerable de muchas empleadas, que apenas tienen información sobre sus derechos.

“Las trabajadoras del hogar exigen que en el  país su trabajo sea reconocido como tal y gozar de los mismos derechos que tienen todos los demás empleados”, enfatiza María Luciano, quien labora en una casa como doméstica y  es miembro de la Federación Dominicana de Trabajadora/es del Hogar  (FENATRAHOGAR).

Las empleadas domésticas tienen derechos normados en el Código de Trabajo tales como el salario, el derecho a vacaciones y a periodos de descanso entre una jornada y otra. 

Sin embargo, esos beneficios son pocos en relación con los del resto de los trabajadores y las trabajadoras, explica la magistrada la magistrada Elizabeth Reyes, quien entiende que se debe revisar lo relativo a las empleadas del hogar y el acceso al seguro médico y la seguridad social en general.

Trabajo colectivo de: Glenys Sepúlveda, Ketty Ramírez, Sheila Ureña y Florángel Portalatín

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