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sábado, 19 de noviembre de 2011

Hijos del dolor

Los niños que son testigos de violencia en sus hogares,  crecen pensando que la violencia es algo normal y si no son tratados pueden repetir el patrón de sus padres en la adultez

La violencia es el pan nuestro de cada día para muchas mujeres en todo el mundo. Muchos hogares se ven penetrados por la violencia física y sicológica, que no  solo afecta a la madre sino también a los hijos que cada día ven el sufrimiento de  quien les dio la vida.

Bartolina Marte, de  32 años sufre esa violencia en su hogar. ``Mi esposo es muy impulsivo, dos veces hemos peleado y me ha golpeado delante de los niños, nos hemos separados varias veces. Si no quiero tener relaciones con él, dice que tengo otro hombre, me echa agua en la cama cuando no quiero tener relaciones con él´´.

La UNICEF explica que cuando una madre, como Bartolina, es maltratada, su temor, dolor e inseguridad produce esa misma inseguridad y confusión en sus hijos.

La ONG “Save the Children” encargada de ayudar a niños refugiados, expone que los niños no son víctimas solo porque sean testigos de la violencia entre sus padres, sino porque "viven en la violencia”  y crecen creyendo que la violencia es “algo muy normal”.

La sicóloga Damaris del Rosario agregó que los varones tienen tendencia a repetir la conducta en su etapa de adultos, es decir a ser hombres maltratadores y violentos. Mientras que las hembras pueden sentir miedo de establecer relaciones formales o pueden asumir la violencia como algo normal y permitir que las maltraten.

Del Rosario insiste en que cuando hay violencia, todos los miembros de la familia deben recibir asistencia sicológica.

Casi todos pueden ser padres, mas no todos saben serlo. Muchos niños despiertan cada día con el deseo de ser felices y poder disfrutar de su niñez, pero en su familia reina la violencia.


 El Código para la protección de los derechos de los Niños, Niñas y Adolescentes establece en su Artículo 59, Párrafo  II. “En todo  caso, la familia debe ofrecer un  ambiente de afecto y seguridad, que permita el desarrollo integral de los niños, niñas y adolescentes”.



Trabajo colectivo de: kleybis Paola Suazo Mejía, Cecilio Ygnacio Berroa Recio, Evangelista Martes Castro, Keily Laura Peguero Pérez, Elvira Montes de Oca

El trabajo doméstico y sus escasas remuneraciones



Trabajadoras Domésticas de República Dominicana en el más remoto abandono en cuanto al cumplimiento de sus derechos.

El trabajo de los hogares de la República Dominicana y el mundo está principalmente en manos femeninas. La Organización Internacional de Trabajo (OIT) estima que el 90% de las personas que realizan trabajos domésticos son mujeres.

Aunque trabajar en hogares de terceros es una alternativa para mujeres pobres, también las expone a abusos y con frecuencia se encuentran desprotegidas, ya que no reciben los mismos beneficios laborales que otros trabajadores. 

Además, las empleadas del hogar son perjudicadas por la informalidad de los contratos, sobre todo en el caso de las menores de edad terminen como trabajadoras domésticas en casas de parientes y relacionados o incluso de desconocidos. 

En la República Dominicana es común que niñas y adolescentes pierdan la oportunidad de estudiar por trabajar como domésticas. 

Yanda es una de esas mujeres, a quien el trabajo doméstico dañó la oportunidad de tener un mejor porvenir.  A los 15 años su madre la entregó a una hermana -y tía de Yanda- que vivía en la Capital. Aunque  la adolescente pensó que sería acogida como una hija dentro de aquel seno familiar, la  realidad mostró un rostro diferente. 

Poco a poco la joven se convirtió  en la trabajadora doméstica  sin salario de toda la familia. No podía ir a una escuela y tenía  que levantarse a las cinco de la mañana, a lavar, limpiar, cocinar, fregar, planchar, bañar a Bobby, el perro guardián de la casa, entre otras labores. 

En el caso de Yanda, no solo se violó la Ley laboral, sino que también se incurrió en unas violaciones a la Ley 136-03, sobre niños, niñas y adolescentes, que en su artículo 39 prohíbe el trabajo infantil.

Las trabajadoras adultas también sufren el acoso y los abusos de los patrones, por la situación vulnerable de muchas empleadas, que apenas tienen información sobre sus derechos.

“Las trabajadoras del hogar exigen que en el  país su trabajo sea reconocido como tal y gozar de los mismos derechos que tienen todos los demás empleados”, enfatiza María Luciano, quien labora en una casa como doméstica y  es miembro de la Federación Dominicana de Trabajadora/es del Hogar  (FENATRAHOGAR).

Las empleadas domésticas tienen derechos normados en el Código de Trabajo tales como el salario, el derecho a vacaciones y a periodos de descanso entre una jornada y otra. 

Sin embargo, esos beneficios son pocos en relación con los del resto de los trabajadores y las trabajadoras, explica la magistrada la magistrada Elizabeth Reyes, quien entiende que se debe revisar lo relativo a las empleadas del hogar y el acceso al seguro médico y la seguridad social en general.

Trabajo colectivo de: Glenys Sepúlveda, Ketty Ramírez, Sheila Ureña y Florángel Portalatín

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Los huérfanos de la violencia intrafamiliar desprotegidos por el Estado


Ilcania Ramírez, abogada Encargada del Departamento de Violencia de Género del  Ministerio de la Mujer, aseguró que “es la familia que tiene que tomar la decisión de que estos niños sean asistido por un especialista y no siempre la toma”.

La violencia contra las mujeres afecta a toda la sociedad.


Unos 240 niños han quedado huérfanos por hechos relacionados con la violencia intrafamiliar durante los primeros siete meses de 2011, de acuerdo a un comunicado de prensa del Ministerio de la Mujer, reproducido por  el periódico digital  Diariodominicano.com.

Los niños huérfanos por la violencia machista o testigos de agresiones en sus hogares sufren secuelas sicológicas y emocionales, y son más vulnerables a la drogadicción y a participar en actos delictivos “si no se les brindan los cuidados adecuados”, explica la fiscal Ana Mercedes Rosario, quien trabaja en casos de  Violencia de Género en la Fiscalía Barrial de la carretera Sánchez.

Ella ha visto de cerca las consecuencias de la violencia en los niños. Mientras la fiscal Rosario hojeaba la Ley 24-97 sobre Violencia Intrafamiliar para explicar sus artículos, recordó, no un argumento técnico, sino una agresión sufrida por  una compañera de trabajo y el impacto que produjo en su hijo.

Contó, con expresión de tristeza, que a su compañera el marido le cortó las manos, y el hijo de la víctima le dijo al papá: “cuando crezca te haré lo mismo que le hiciste a mi mamá”.            
                           
El entorno familiar. La violencia cambia la vida de toda la familia. Carmen Cruz Frías es tía de dos niñas  que quedaron huérfanas cuando su mamá de 21 años de edad, mató a su esposo en defensa propia de una estocada en el abdomen. 

 “Mira tú no te imaginas lo que es pasar por esa situación, que te digan, tu hermana mató a su esposo”, enfatizó, mientras recordaba los detalles de la tragedia que les marcó la vida. “Con decirte que a mi mamá la policía se la llevó detenida, hasta que mi hermana apareciera y allí en el destacamento duró dos días”, comentó.

Carmen asumió la responsabilidad de los niños por un tiempo pero explica que ella y su esposo en ese momento no tenían empleo y tuvo que entregar sus sobrinas a su madre. 

Las niñas para ese entonces tenían uno y cuatro años de edad y no fueron atendidas por un psicólogo. Según contó Carmen, la mayor fue la más afectada por el hecho. Ella decía que no quería a su mamá porque había matado a su papá. “Siempre estaba nerviosa. Ahora  la acepta pero no igual que antes”, dijo.

 Acotó que el Ministerio Publico fue a evaluar la situación pero no trataron el tema de los niños “y no volvieron más”.

Atención a víctimas. La terapeuta familiar, de la Dirección Nacional de Atención a Víctimas (DNAV), organismo dependiente de la Procuraduría, Mercedes Emilia Castillo, explicó que cuando los niños llegan al centro, enviados por la Fiscalía, ya han agotado una demanda judicial por parte de sus tutores. Recuerda que la DNAV no tiene nada que ver con la justicia.

Cuando los niños llegan a la institución, se encuentran agresivos,  con el sueño trastornado, con miedo, temor, odio, depresión, inseguridad; tienen sentimiento de culpabilidad,  falta de apetito y se les hace difícil perdonar, sobre todo cuando el crimen  se cometió  en su presencia, indicó Emilia Castillo.  

Si la familia no puede quedarse con ellos o no tiene quien los represente, se envían al  Consejo Nacional para la Niñez y la Adolescencia (CONANI), explicó la funcionaria, quien lamentó que en ocasiones los niños no puedan recibir terapias porque las familias son muy pobres. “Me llaman y me dicen: doctora no podemos ir porque no conseguimos el pasajecomentó la terapeuta quien agregó: “aquí tratamos a la familia completa; a todos los que rodean la víctima”.                 
                                                      
Ilcania Ramírez, abogada Encargada del Departamento de Violencia de Género del  Ministerio de la Mujer, aseguró que “es la familia que tiene que tomar la decisión de que estos niños sean asistido por un especialista y no siempre la toma”.

El Colegio Dominicano de Psicólogos (CODOPSI)  en un comunicado público, mostró  preocupación ante el desamparo de los menores que quedan huérfanos por la violencia intrafamiliar, ante la falta de una casa de refugio y del amparo de toda la sociedad. 

Trabajo colectivo de: Kenia Moreno, Ana Virginia, Eliyerlin Pérez, Vianny Ferreras, Aury Aponte, Cristina García, Manuel Veloz